El descenso

Hoy es el primer día que bajo del árbol, el escenario me aterra. Miro hacia arriba y veo mis ramas, tan seguras y verdes, el sol. Siento que abandoné mi hogar millones de años atrás. Ya no puedo retroceder, quemé las ramas. El suelo se siente duro, seco, me da miedo pararme en dos piernas, siento vértigos. Decenas de ojos me auscultan, sonidos de la tierra que no reconozco me llaman, voces terribles rompen el aire denso del submundo, sus bocas me saborean. Comienzo a erguirme poco a poco, mi espina dorsal duele, siento un leve mareo, pero me gusta la vista desde aquí arriba. Veo una piedra, lo tomo en mis manos pero se cae. Mis manos son torpes. La recojo del suelo y la tiro con rabia. Silencio a mi alrededor. Me siento más confiado.

2 pensamientos en “El descenso

  1. Cuña tres!! Mi querido compadre, me encantan todos, es mas, quiero seguir leyendo y no hay mas, esperando que postees algún otro. Están exquisitos, e increíblemente adaptados a nuestros tiempos. Estoy orgullosa de ti, y vuelvo a repetirlo que un Pullitzer se queda en mi familia!!!! Seguiré siendo seguidora (valida redundancia) de este Rumiante!!

    • Gracias por seguir cuñada, ese es el objetivo de todo esto, tocar, tocar el alma de la gente. Ya seguiré rumiando y compartiendo la esencia de ese bolo alimenticio para las neuronas.
      Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s