Fábula

I

De un mundo donde los hombres son perseguidos por las mujeres. En este mundo los hombres viven aterrorizados por las mujeres que los rastrean, los acosan, los violan y se alimentan de ellos.

II

Todo comenzó una noche cuando del pene erecto de un hombre salió chocolate a borbotones.

III

El sexo femenino se adueña del mundo y nuevas guerras se llevan a cabo por el dominio de los hombres.

IV

Ningún hombre, excepto los que no habían llegado a la pubertad, se salva del poder succionador de las hembras depredadoras, que casi siempre se valen del señuelo del amor para atraparlos en sus voraces fauces, ávidas del esperma dulce y oscuro.

V

Las mujeres comienzan a cosechar a los hombres. Los experimentos en los niños para acelerar su crecimiento termina diezmando en su totalidad a la población infantil.

VI

El hombre comienza a escasearse y los conflictos entre las mandatarias de los diferentes países se agravan. El mundo está al borde de una catástrofe nuclear.

VII

El hombre desaparece de la faz de la tierra y la mujer muere de hambre.

VIII

El calentamiento global disminuye drásticamente y se restablece el orden ecológico del mundo.


Escribe para ti mismo. Si no puedes, estudia contabilidad o secretariado bilingüe.

Aquellos escritores que piensan en los lectores, en la crítica o en los demás escritores, nunca podrán desarrollar el verdadero arte. La voz interior, es a esa que tenemos que escuchar para transcribir lo que nos dice. Olvidémonos de los antiguos preceptos, de las reglas, de los guruses intocables, de nuestros maestros, del ruido externo, y enfoquemos nuestros pensamientos hacia nosotros mismos. La esencia de nuestra alma es la materia prima para escribir. Es ahí que reside nuestro propio escritor, el único, el indivisible, el original. El copyright del escritor auténtico está dentro de él mismo, no en el registro legal de su obra. Todos tenemos ese «derecho reservado» en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro. Vamos a utilizarlo, dejémonos de pendejadas, hagamos caso omiso a eso de que «todo está escrito»; lo que escribas es tuyo, de nadie más.

Bien lo dijo Jack Kerouac, “Garabatea libretas, escribe sobre ti, recordándote y asombrándote, como Proust, se un viejo dopado del tiempo, eres un genio todo el tiempo”. No acostumbro a llevarme mucho de las reglas, pero es imposible obviar el pensamiento de uno de los escritores modernos más originales de todos los tiempos y compartirlo con ustedes. Lean, digieran, asimilen, boten, y vuelvan al centro de su alma.

CREDO Y TÉCNICA DE LA PROSA MODERNA.

1. Libretas secretas garabateadas y desenfrenadas páginas mecanografiadas para tu propio deleite.

2. Resignado a todo, abierto, atento.


3. Trata de no emborracharte nunca fuera de tu casa.


4. Ama tu vida.


5. Algo que sientes hallará su propia forma.

6. Sé un loco santo de la mente.


7. Sopla tan hondo como quieras soplar.


8. Escribe sin base lo que quieras desde el cimiento de la mente.


9. Las innombrables visiones del individuo.


10. Ningún tiempo para poesía sino exactamente lo que es.


11. Tics visionarios temblándote en el pecho.


12. Con hipnótica fijación soñar sobre el objeto que tienes ante ti.


13. Elimina las inhibiciones literarias, gramáticas y sintácticas.


14. Como Proust sé un viejo dopado del tiempo.


15. Decir la verdadera historia del mundo en monólogo interior.

16. El centro preciso de interés es el ojo dentro del ojo.


17. Escribe para ti recordando y asombrándote.


18. Trabaja hacia fuera desde el expresivo ojo central, nadando en el mar del lenguaje.

19. Acepta perder para siempre.

20. Cree en el santo contorno de la vida.


21. Lucha para dibujar el torrente que ya existe intacto en la mente.

22. No pienses en palabras cuando te detengas sino para ver mejor el cuadro.


23. Conserva la huella de cada día en la fecha que blasona tus mañanas.


24. Ni temor ni vergüenza en la dignidad de tu experiencia, lenguaje y conocimiento.


25. Escribe para que el mundo lea y vea tus exactas fotografías de él.


26. Un libro de cine es la película en palabras, la forma visual Americana.


27. Elogio del Carácter en la Fría inhumana Soledad.


28. Composiciones salvajes, indisciplinadas, puras, brotando desde abajo, cuando más locas mejor.

29. Eres un Genio todo el tiempo.

30. Director-escritor de películas Terrestres Patrocinadas y Angelizadas en el Cielo.


BIBLIOTECA SOLIDARIA: LA EXPERIENCIA DE LEER. C.S. LEWIS

Aquí les dejo un excelente trabajo realizado por C.S. Lewis, el autor de «Las Crónicas de Narnia». En este trabajo el creador de fantasías hace un análisis práctico y profundo sobre la buena lectura y los buenos lectores. De hecho, propone aprender a diferenciar, no buenas y malas obras, sino buenos y malos lectores. Lewis hace énfasis en la relectura, en que debemos leer no con los ojos sino con los oídos, mirando como suena lo escrito, escuchando el ritmo, las imágenes, la estructura en sí.

Por otro lado, en este trabajo Lewis hace la confesión de que prefiere las narraciones sin ripios, sin adornos innecesarios, porque a parte de que es más placentera de leer, si la historia es buena, no necesita de elementos extras para enriquecerla.

No voy a seguir, que sean ustedes los que juzguen el trabajo de este gigante de las letras universales, y por supuesto, que puedan aplicarlo a su trabajo escritural y sus lectura.

Favor hacer clic en el enlace para poder bajar el texto completo.

 

BIBLIOTECA SOLIDARIA: LA EXPERIENCIA DE LEER. C.S. LEWIS.

El atleta

Iba corriendo con una sola pierna por la avenida Duarte mientras los automovilistas y los transeúntes lo miraban perplejos. Además de su ropa deportiva, desgastada por los años de uso, una gran bandera tricolor envolvía su cuerpo cual manto de Turín. El bravo sol de verano lo hacía ver como un espejismo, como si su piel tostada fuera de gas, etérea, y su huella cíclope se materializara por sí sola a lo largo de la gran estepa negra de asfalto. Su solitaria pierna, revestida de puro músculos, lo impulsaba verticalmente como un flamenco saltarín, sin prisa, pero con determinación. Sus ojos fijos en un punto perdido en el horizonte candente.

Al verlo desde mi vehículo sentí admiración e incluso envidia.

Es increíble que los que tenemos dos piernas no nos atrevamos a dar un sólo paso al frente por nuestra bandera. ¡Qué vergüenza! pensé.

Esa mañana, luego de pasar revista a todas las flores de su jardín, advirtió que la única flor que se había marchitado era su mujer.

El hombre tomó un pétalo en sus manos para golpear a la mujer, pero se marchitó

Esta mañana encontré uno de tus cabellos enrollado en la punta de mi alma.

Al salir del museo, sintió una indescriptible filiación con aquellas estoicas estatuas de cera.

El hombre consultó con una Gastroenteróloga muy bonita. Según ella, el insoportable malestar se debía a las mariposas en el estómago.

Salió de su trabajo a las 5:30, como lo había hecho los últimos treinta años de su vida. Esa noche soñó otra vez que era una estatua.